Caravanas Moncayo, un viaje sin final feliz.


Caravanas Moncayo es una empresa que se creó de forma artesanal en los años 50 pero creció hasta convertirse en una de las compañías aragonesas más importantes, con 112 empleados y una facturación de 24 millones de euros. En el 2001, por ejemplo, la firma produjo 1.100 autocaravanas y 600 caravanas.
Según fuentes de la empresa, el mercado exterior fue uno de sus objetivos. No en vano, el 80% de su producción se destinaba a exportaciones a países como Francia, Portugal, Alemania y Gran Bretaña.
El fundador de la empresa fue Juan Escorihuela, que dirigía una carpintería de construcción y fabricó con sus propias manos su primer prototipo inspirándose en las caravanas que había visto en sus viajes por Europa.
El 13 de junio del 2003, dos terceras partes de las instalaciones, ubicadas en Villanueva de Gállego, desaparecían bajo las cenizas y, con ellas, más de un centenar de autocaravanas. Estas “causas de fuerza mayor” obligaron a la empresa a solicitar un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) para 99 trabajadores, un ajuste que estrenó la lista de medidas laborales que han terminado por aniquilar la plantilla casi en su totalidad. A raíz de este incendio dejaron de fabricar caravanas. La crisis del 2008 hizo el resto. Los que resisten llevan meses sin cobrar sus nóminas, y los que fueron despedidos recibieron una indemnización mínima de 20 días por año.
Los trabajadores también pusieron en duda algunas gestiones que la empresa llevó a cabo con su compañía matriz y dueña de buena parte de su capital, el concesionario Aranzauto, a la que Moncayo compraba los chásis.
Caravanas Moncayo declara concurso voluntario de acreedores, lo que no es un buen presagio. A partir de ahora, la administración concursal se encargará de la gestión de una compañía herida posiblemente de muerte. (El Periódico de Aragón).

Autor entrada: Juan Múgica Flores